¿Otra vez las pensiones?. 25/08/08
En medio del maremoto de datos Macroeconómicos, se entremezclan datos relativos al corto plazo con datos relevantes a largo plazo. Y nos referimos, en concreto, a los datos relativos a las cuentas públicas de la Seguridad Social.
El Sistema de pensiones en España, tal y como hoy está establecido, no parece sostenible a largo plazo, por cuanto el número de personas con derecho a percibir la prestación aumentará muy significativamente en los próximos años debido a la configuración de la pirámide de población española. Y, a menos que no se produzca una hecatombe demográfica, éste es un dato cierto.
También conocemos que, dado el sistema económico actual, España no puede atender a un incremento vertiginoso de trabajadores en los próximos años, más allá de la actual coyuntura. Si nos centramos en aumentar la productividad y no tanto aumentar la mano de obra (nuestro verdadero reto competitivo), se debería cumplir el “menos es más”, por cuanto un mismo o menor número de trabajadores producirán los crecimientos de PIB que espera la economía española para los próximos años. Pero a ritmos del 3-4% anuales, insuficientes para atender la demanda de prestaciones públicas en los años venideros.
¿Hoy toca Reformar el Sistema de Pensiones?. Sí y no. Sí debemos aprovechar el cambio de coyuntura económica para introducir medidas de estímulo de los planes de ahorro sistemático de los trabajadores, con carácter obligatorio, a través de las empresas que los emplean. Y debemos impulsar un cambio en la gestión de estos planes de ahorro: impulsar nuevos instrumentos financieros y previsionales y ampliar el rango de activos en que se invierten estos ahorros. No estamos hablando tan sólo de la Renta Fija y la Renta Variable. Podemos y debemos impulsar la diversificación de la inversión en otro tipo de activos (inmobiliario, materias primas, energía, capital riesgo,…) que con sus distintos riesgos permitan aumentar la rentabilidad de los ahorros de los trabajadores. Y apoyarnos en los sistemas previsionales colectivos, que permitirán incrementar las prestaciones del conjunto en función de una adecuada gestión de los riesgos de cada individuo.
Pero no hay que mezclar este debate con los problemas coyunturales de la Seguridad Social. No hay que introducir miedo entre los ciudadanos (esta es la política de las dictaduras, no de la democracia) más hay que exponer claramente cuáles son las bases que permiten cuadrar las cuentas actuales de la Seguridad Social. Y aquí, políticas alejadas del concepto subsidio y centradas en la generación de Valor Añadido (ayudar al autónomo a convertirse en un emprendedor capaz de generar riqueza más allá del auto-empleo, impulso de consorcios en el tejido de pymes para aumentar su capacidad económica, fomentar las proyectos público-privados en los sectores de administración pública,…). En definitiva: un decidido impulso a los emprendedores y a las empresas. Ellos son el motor de nuestro futuro económico y, por extensión, de nuestras pensiones.

