Archivo para Junio, 2009

Herencias anticipadas. Sin esperar el testamento. El Correo de Vizcaya, 28/06/09

Tiene algo de absurdo que el potencial heredero sufra penalidades para pagar la hipoteca o los estudios de sus hijos mientras el dinero que va a heredar duerme en el banco

Dudan entre vender el piso para sufragarse la tranquilidad de una residencia digna en el tramo final de sus vidas o conservar contra viento y marea el hogar familiar para legarlo a unos hijos que probablemente se deshagan de él en cuanto ellos mueran. No saben si hacer las maletas y pasar dos meses de descanso en una plácida cala mediterránea, destinar el coste de ese capricho al banquete de primera comunión del nieto o, simplemente, no hacer el gasto para que no se resienta la cartilla bancaria. Sea como fuere, pasaron aquellos tiempos en que la propiedad iba asociada al linaje, en escala grande o pequeña, y con él a la obligación de preservarla aunque fuera a costa de sufrir penalidades. Transmitir los bienes de padres a hijos ya no se considera una imposición social, ni tampoco moral. Hay otras opciones. Nada obliga a amasar una fortuna o a acumular unos pequeños ahorros que pasarán a la siguiente generación en virtud de una costumbre inveterada o de un acto de generosa entrega consagrado por la tradición.

¿Por qué razón los bienes conquistados por unas personas a lo largo de su existencia no pueden ser disfrutados por esas personas y en cambio han de pasar a manos de otras que no han hecho nada por ganarlos, aunque esos receptores sean los descendientes? Durante mucho tiempo se ha considerado una pregunta tabú. Se suponía que la transmisión era para los herederos el premio a los sacrificios y las atenciones dedicadas a sus padres mayores en la etapa de decrepitud. Estaría bueno que el viejo, después de haber condicionado la vida de sus hijos-cuidadores, se negara a dejarles sus propiedades. Pero hoy en día ni todos los hijos están dispuestos a hacerse cargo de sus padres cuando se convierten en dependientes, ni todos los padres están de acuerdo con esta clase de canjes que se prestan a malentendidos, rivalidades, intereses ocultos y presiones de todo tipo.

¿Cómo poner precio al afecto? ¿Dónde está el baremo que sirva para medir la cuantía de la recompensa cuando se trata de padres e hijos? El descendiente codicioso siempre se considerará injustamente gratificado, y el desprendido se sentirá incómodo y culpable si ve que sus mayores renuncian a placeres de última hora por dejarle a él un pellizco más en su testamento. Nada hay más lastimoso que un pleito entre hermanos que litigan sobre la tumba del progenitor recién muerto. O tal vez sí existe algo peor todavía: el inconfesado deseo de que la persona mayor se muera cuanto antes para poder recibir su herencia.

Los últimos caprichos

Quizá es para evitar eso por lo que empiezan a abundar los casos de ‘herencias anticipadas’ o ‘pre-heritances’, en la terminología de las compañías aseguradoras. Son las cesiones, los regalos o las dádivas que los padres reparten en vida a sus herederos sin aguardar a que la muerte venga a hacer la operación. Ventajas fiscales aparte, el hecho de donar una propiedad o una suma de dinero a los sucesores permite darse un gusto que de otro modo quedará reservado a los gusanos.

Aferrados aún a la vieja práctica de la herencia post-mortem, muchos potenciales herederos sufren penalidades para devolver el préstamo hipotecario o sufragar los estudios de sus vástagos mientras quizás haya unos miles de euros esperándoles y que caerán en sus manos cuando ya no sean tan necesarios. Tiene algo de absurdo esta situación, que los mayores más sensatos empiezan a evitar anticipando las donaciones a los suyos. De esa manera es menos probable que nadie quiera vernos muertos.

Pero al romper esa especie de blindaje que inmovilizaba las grandes o pequeñas fortunas de cada familia también se abre un nuevo horizonte respecto a la forma de gestionarlas. Si no hay que esperar a la muerte del ser querido, tampoco éste tiene que abstenerse de gastar lo que le venga en gana aunque eso repercuta en una mengua de los bienes repartidos a los otros. Si antes cabía la inquietante sospecha de que los allegados estuvieran deseando la muerte del propietario, ahora los recelos se dirigen a la manera en que éste dilapida su dinero invirtiéndolo en la cada vez más amplia y atractiva oferta de ocio o de asistencia que le muestra el mercado. No tiene sentido vivir con lo justo cuando los bancos conceden HIPOTECAS INVERSAS a cambio de atractivas liquidaciones mensuales ¿Por qué renunciar a un merecido crucero por el Adriático, a la inscripción en un club de golf, a la compra de un bonito todoterreno, para que luego se lo lleven todo esos desagradecidos que sólo se dejan caer por casa cuando necesitan los servicios de la niñera gratuita?

Padres hasta el fin

Sin embargo, las estadísticas certifican que, al lado de una tercera edad derrochona y egoísta, hay otra amplísima mayoría de padres que optan por la transmisión precoz. Saben de las insalvables dificultades a las que un treintañero mileurista se enfrenta en el día de hoy para conseguir una vivienda. Sienten como suya la incertidumbre laboral de unas nuevas generaciones condicionadas por el empleo precario y el despido libre. Contemplan con paternal indulgencia la filosofía de vida de esos hijos que no quieren renunciar a cierto nivel de confort aunque eso les suponga entramparse para los restos. Y acaban asumiendo las necesidades de su prole adulta, a la que pagan las deudas, financian los viajes, resuelven las necesidades materiales y protegen de forma incondicional como si continuaran siendo las criaturas de años atrás. La herencia se adelgaza, pero la ayuda llega antes. Con todos sus inconvenientes, la opción de la herencia anticipada se erige hoy como el procedimiento más razonable, equilibrado y satisfactorio de administrar los bienes atesorados en vida.

Escrito por jjorge el 30/06/2009 - Categoría:Economía Familiar y Pensiones

¿Ha cumplido 65 años y no disponer de sintonizador de TDT?. El Ministerio del Interior le regala uno. SEPA CÓMO CONSEGUIRLO.

El Ministerio de Industria pretende, a través del llamado «Plan de Apoyo a los colectivos con riesgo de exclusión» evitar que haya personas que se queden sin señal de televisión por el denominado «apagón analógico».

 

Quienes reúnan las condiciones para solicitar uno de estos descodificadores GRATUITOS —a razón de uno por hogar— podrán solicitarlo a través de sus respectivos ayuntamientos o ante la Jefatura Provincial de Inspección de Telecomunicaciones.

 

Los profesionales de Jubilarse en Casa SL ofrecen desinteresadamente su colaboración para ayudar a los posibles beneficiarios a agilizar en lo posible toda esta tramitación. Pueden contactar con nosotros en el 93 553 07 64 o bien mediante e-mail a info@jubilarseencasa.es

A.      Requisitos para solicitar un equipo sintonizador de TDT

  • Residir en uno de los municipios afectados por la Fase I del Plan Nacional de Transición a la TDT 
  • Pertenecer a al menos uno de los colectivos beneficiarios del Plan:
    • Tener 65 años o más y una dependencia reconocida de nivel II o III
    • Tener un grado de discapacidad del 33% o superior, constando como una de sus discapacidades alguna de tipo auditivo o visual
    • Tener más de 80 años y vivir sólo, o bien acompañado de otra persona también mayor de 80 años
  • No haber sido beneficiario de este Plan de Actuaciones de Apoyo a través de Asociaciones o Comunidades Autónomas

B.      Documentación necesaria

  • Solicitud de entrega de equipo sintonizador firmada por el beneficiario.
  • DNI del beneficiario
  • Documento en el que conste el domicilio del beneficiario en uno de los municipios afectados por la Fase I. A saber:
    •  DNI
    •  factura de agua, gas, electricidad
    • certificado de empadronamiento
    • impuesto o tasa estatal, autonómico o municipal.
  • Original y copia del documento que acredite la pertenencia del beneficiario a uno de los colectivos beneficiarios del plan:
    • Grado de dependencia: documento acreditativo correspondiente emitido por la Comunidad Autónoma
    • Grado de discapacidad: documento acreditativo de la condición de persona con discapacidad visual o auditiva y documento acreditativo de un grado de discapacidad total igual o superior al 33% emitido por la Comunidad Autónoma correspondiente.
    • Persona mayor de 80 años que vive sola: no es necesario presentar ningún documento adicional, y únicamente es preciso firmar el formulario de solicitud en que se manifiesta esta situación
  • TAN SOLO si delega su recogida en alguien que acuda en su representación, deberá aportar también:
    •  Autorización firmada para la recogida del equipo por el representante 
    • DNI del representante

C.      Donde dirigirse

Si cree que cumple todos estos requisitos, debe acudir a la Jefatura Provincial de Inspección de Telecomunicaciones de su provincia de residencia con la siguiente documentación o bien delegar su recogida en alguien que acuda en su representación:

D.      Donde puede obtener más información

Para más información, puede contactar con el Ministerio del Interior en el 901 2010 04 o bien enlazar con la información en la página web del Ministerio del Interior

    

Escrito por jjorge el 24/06/2009 - Categoría:Economía Familiar y Pensiones TDT