Fomentando la autonomía económica de los mayores mediante una Hipoteca Inversa. 15/06/11

Reflexionamos a dos artículos aparecidos hoy en el diario el Periódico de Catalunya y este fin de semana en el semanario Interviu: el primero hace referencia al abuso económico que sufren algunas personas mayores por parte de familiares y cuidadores y el segundo trata sobre la difícil decisión de tener que dejar una plaza en una residencia por razones económicas. Ambos artículos pueden consultarse en los links que incluimos al final de esta reflexión.

Ambos temas son a diario tratados por los profesionales de Jubilarse en Casa en casos de particulares que nos consultan sobre la fórmula prevalente para obtener una mayor autonomía económica: y ello suele ocurrir cuando se contrata una Hipoteca Inversa.

Nuevo modelo de familia

La llamada “familia vertical”, un modelo de familia al que tienden las poblaciones del primer mundo, fruto de las bajas natalidades y de los elevados porcentajes de personas mayores y octogenarias que las conforman, se caracteriza por una mayor vinculación inter generacional (nietos/hijos/padres) en detrimento de la relación con otros miembros familiares (sobrinos/hermanos). De hecho, la generación de los babyboom está dando paso a la generación de los abuelosboom: habrán más abuelos que nietos en los próximos 40 años.

Pero esta relación inter generacional siempre ha estado presente en las sociedades mediterránea, en la que se entiende el concepto familia de forma extensiva, como conjunto de familiares de hasta 3er y 4º grado. Este, pero, no es el concepto anglosajón al que tendemos por nuestras bajas cuotas de natalidad, empleo femenino y mayor movilidad geográfica.

El Jubilado es el Rey

Y, en este contexto evolutivo de modelo de familia, los jubilados pueden considerarse el familiar mejor recibido en casa, especialmente por su capacidad económica. A pesar de la congelación actual de sus pensiones de jubilación, los mayores suelen tener pensiones elevadas (y garantizadas de forma vitalicia) en relación con sus últimos salarios laborales (equivalentes a  poco más del 80% de este último salario, hoy de media unos 901 €/mes x 14 pagas); también disponen de ayudas vinculadas al envejecimiento (Ley de la Dependencia), y han tenido capacidad (y voluntad) de ahorro y acumulación patrimonial (usualmente en bienes inmobiliarios, con porcentajes de propiedad superiores al 80%, sin deudas pendientes). El jubilado hoy es el rey económico de muchas familias en crisis, que se sustentan en base a esta capacidad económica y de ingresos recurrentes.

Pero la solidaridad de los mayores no debe confundirse con el abuso. Y este abuso puede convierte en esclavitud económica, que es la que sufren muchos mayores en relación con el uso y disposición de sus ingresos y bienes. Una esclavitud que pretender ser justificada por unos lazos familiares y de fraternidad mal entendidos y tejidos sobre la desconsideración del mayor y sus intereses, que coartan la libre elección de éstos ante el riesgo de envejecer solo y olvidado.

En el extremo, mayores muy mayores deben abandonar plazas en centros asistidos por no poder continuar pagando su coste, en parte sufragado por familiares, situación traumática que afecta directamente a la calidad y esperanza de vida del mayor.

Cierto es que este abuso puede ser consciente y premeditado por parte de familiares y cuidadores. Pero, en la mayor parte de los casos, tan sólo se debe a una deficiente (o inexistente) falta de planificación y a un gran desconocimiento sobre alternativas viables.

La Hipoteca Inversa: herramienta de autonomía económica para sus propietarios

Un ejemplo de alternativa la tenemos en la Hipoteca Inversa.

Esta herramienta financiera, legalmente regulada desde finales de 2007 como mecanismo para aflorar liquidez del patrimonio inmobiliario de los mayores (viviendas, habituales o 2ª residencias, mayores de 65 años) que permite a sus propietarios disponer de parte del valor acumulado en su vivienda sin tener que venderla ni alquilarla, preservando la propiedad para sus herederos.

Con una Hipoteca Inversa, los mayores pueden disponer de mayores ingresos mensuales para que puedan decidir cómo y dónde quieren envejecer: la Hipoteca Inversa les faculta para que puedan ser económicamente autónomos en todas las circunstancias vitales, sin perder la propiedad de su vivienda, pudiendo hacer un uso eficiente de su patrimonio a medida que su edad requiera disponer de mayores atenciones con costes crecientes.

Por suerte, muchas familias entienden que haciendo un buen uso de la Hipoteca Inversa los mayores ya no requieren de sus aportaciones económicas para sufragar el coste de una residencia, un centro de día o una asistencia domiciliaria.

Tampoco tienen necesidad de hacer una “mala venta” de los inmuebles que quieran vender, ya que con una Hipoteca Inversa obtienen parte del valor de la vivienda, pudiendo vender (y cancelar el crédito) en el futuro en mejores condiciones que las actuales.

Y, con mayores ingresos, los mayores, si quieren, pueden también ayudar a sus familiares sin tener que destinar la totalidad o mayor parte de sus ingresos (pensión, dependencia) a esta finalidad: trasladan hoy parte de la herencia que recibirán los familiares a su fallecimiento.

Situaciones hay tantas como personas. Conviene entender bien la realidad y necesidad de las personas y poder evaluar las distintas alternativas que puedan existir.

Los mayores propietarios de una vivienda pueden elegir cómo quieren envejecer y atender a sus familiares si lo requieren, pero siempre planteando un uso eficiente de su patrimonio.

Link a: artículo en El Periodico de Cataluña.

Link a: artículo en Interviu.

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Escrito por jjorge el 15/06/2011 - Categoría:Opinión de JEC