Lo que actualmente se está debatiendo en el marco del Pacto de Toledo es una Reforma Económica del Sistema Público de Pensiones (gastos vs. ingresos) que no aborda la necesaria Evolución del Sistema (dada la evolución de la pirámide poblacional), que afecta especialmente a los más jóvenes, paradójicamente los “grandes” ausentes del debate.
La decisión de fondo es política (y no económica) y radica en determinar (a) si introducimos reformas para mantener el sistema actual de reparto (basado en la solidaridad económica entre generaciones) o (b) recortamos prestaciones futuras (manteniendo el sistema de reparto en la generación de ingresos pero el de capitalización en el devengo de cobros de pensiones). Lo peor del debate actual es que nos centramos en la segunda opción (b) sin ofrecer alternativas a la disminución de ingresos futuros, hipotecando el bienestar de las futuras generaciones de jubilados (los que actualmente tienen menos de 45 años).
No hemos de perder de vista que el Sistema de Pensiones debe evolucionar y que existen causa objetivas que requieren que nuestros políticos tomen decisiones hoy.
Pero la causa esencial, aunque relevante, no la constituye el envejecimiento de la población y el aumento de la esperanza de vida; eso son logros del desarrollo de nuestro Estado del Bienestar al que todos hemos contribuido.
La insostenibilidad del actual Sistema de Pensiones obedece a otros motivos estructurales, desatendidos por todos los gobiernos anteriores, fuesen de derecha o de izquierda: (a) ausencia de Políticas de Fomento de la Natalidad; (b) deficiente Sistema Educativo (genera un elevado fracaso escolar y altas tasas de desempleo juvenil); (c) inadecuada Regulación del Mercado Laboral (que genera precariedad laboral); (d) Deficiente inversión en R+D+i (seguimos priorizando los coste vs. a la productividad). En definitiva, factores que no nos permiten generar suficiente riqueza per cápita para disponer de mayores recursos destinados, entre otros, a nutrir el Sistema de Pensiones. Porque si la riqueza que generamos no la reinvertimos en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, ¿a qué la dedicaremos?
Si a esta falta de recursos financieros le añadimos una gestión ineficiente del Sistema (fomentando mecanismos de regulación de empleo como son las pre-jubilaciones, concediendo bajas laborales de forma poco estricta, manteniendo privilegios de colectivos, no permitiendo alargar voluntariamente la edad de jubilación, añadiendo al Sistema cargas financieras no previstas como los complementos de mínimos de pensiones,…), su inviabilidad futura se acelera, más allá del hecho demográfico.
Si nuestros políticos encaminan la reforma del Sistema a la reducción de prestaciones futuras sin alternativas viables, se generará una indeseable frustración creciente entre los jóvenes mileuristas con precarios trabajos que dinamitará la base del sistema por inacción: para qué esforzarse si no recibirán nada por su empeño. Y esta misma dinámica expulsará a nuestros mejores jóvenes a desempeñar su trabajo en otros países con mejores políticas sociales y laborales y mayores expectativas de futuro. Triste panorama nos espera si seguimos atrincherados en el gasto.
Propuestas de futuro desde Jubilarse en Casa SL.
Si nos limitamos a formular una Reforma Económica del Sistema, deberemos impulsar medidas complementarias a la pérdida de ingresos que supondrá la reducción de las pensiones. La única vía existente para los particulares es fomentar el ahorro y premiar su rendimiento: pero debido a los bajos niveles salariales (un 80% de los trabajadores ingresa menos de 33.000 €/brutos/año, que marca la granja de la cotización máxima a la SS), no auguramos que una mayoría vayan a poder trasladar una parte significativa de su renta disponible a este ahorro.
La fórmula que proponemos desde Jubilarse en Casa SL para realizar este ahorro se llama inversión en vivienda. Y seguimos apostando por ella porque, a pesar de los picos del ciclo inmobiliario-económico (que se da en cualquier mercado, también en la inversión en activos financieros), la vivienda a experimentado una revalorización anual acumulativa desde 1973 superior al 7% anual, lo que asociado al hecho de requerir un “techo” en el que vivir y desarrollarse como adultos, implica que una parte significativa de los ciudadanos (más del 80%) disponen de una vivienda en propiedad o desean acceder a ella.
Con este doble uso (de ocupación y de ahorro) que se le conferimos a la vivienda, el Gobierno debería estimular fórmulas de “licuación” del ahorro acumulado en las viviendas que permitan incrementar las rentas futuras de sus propietarios en el momento de su jubilación.
Las Viviendas para los españoles son de facto el 401K (fondo de pensiones EEUU) de los ahorradores americanos y ello contribuye a reducir la pobreza entre las personas mayores, tal y como demuestran numerosos estudios de economía familiar de la UE.
Desde 2007 el mecanismo de “licuación” existe y se llama Hipoteca Inversa. A pesar de los vaivenes del mercado inmobiliario y de la crisis económico-financiera que pasamos, la Hipoteca Inversa continúa teniendo un éxito espectacular.
Incluso en este contexto tan adverso, los propietarios actuales de viviendas pueden acceder al ahorro acumulado en ellas durante años para poder complementar sus pensiones, con el beneplácito de muchas Entidades Financieras que conceden estos créditos sin temor a sufrir impagos a la par que les permiten disponer de buenos márgenes financieros. Un buen negocio para todos.
En el actual debate que se produce en el seno del Pacto de Toledo, desde Jubilarse en Casa SL ya hemos aportado nuestra experiencia en la gestión de Hipotecas Inversas y las conclusiones sobre la conveniencia de estimular este producto a fin de facilitar ingresos adicionales que complementasen pensiones más reducidas. Hemos solicitado (a) un tratamiento fiscal más extensivo, (b) una bonificación de los costes financieros, (c) la introducción de garantías por endeudamiento elevado (negative capital equity) e incluso (d) el desarrollo de una Hipoteca Inversa Pública (como en 2008 ya propuso el mismo Presidente del ICO, el Sr. Aurelio Martínez).
Una vez más, y desde estas líneas, Jubilarse en Casa SL vuelve a poner a disposición de todos los interesados nuestra experiencia de más de tres años en el trabajo diario con personas mayores en la obtención de recursos económicos adicionales que complementen sus pensiones.
A pesar de existir este magnífico mecanismo de complemento de las pensiones públicas que es la Hipoteca Inversa, entendemos deseable fortalecer la estructura financiera del actual Sistema de Pensiones antes de reducir sus beneficiarios y beneficios. Especialmente pensando en lanzar un mensaje esperanzador para nuestros jóvenes futuros pensionistas.